El duelo se resolvió en dos partidos vibrantes. El primero, jugado el 5 de marzo de 1989 en Tegucigalpa, terminó en un empate 1-1 que dejó todo abierto para la vuelta. Nacional, con el peso de su reciente conquista continental, viajó a Honduras decidido a imponer su juego, pero Olimpia mostró garra y resistió en casa. Sin embargo, la verdadera exhibición llegó en el partido de vuelta, el 29 de marzo de 1989, en el Estadio Centenario de Montevideo. Ahí, los tricolores desplegaron su fútbol más contundente y golearon 4-0, con goles de Luis Noé (por duplicado), Daniel Fonseca y Santiago Ostolaza. El global de 5-1 no dejó dudas de la superioridad del equipo uruguayo.
Para Nacional, esta victoria significó su segunda Copa Interamericana (la primera fue en 1971) y un broche de oro a un año mágico que incluyó también la Libertadores y la Copa Intercontinental. Olimpia, por su parte, demostró ser un digno representante de la Concacaf, pero no pudo contener el poderío de un Nacional en su mejor momento. Este torneo, aunque menos recordado que otros, fue un escaparate del talento y la pasión que definían al fútbol americano de la época.
¿Qué te parece esta gesta de Nacional? ¿Crees que los clubes de CONMEBOL siguen teniendo una ventaja clara sobre los de Concacaf, o el panorama ha cambiado? ¡Cuéntame en los comentarios!
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